El cambio climático es una realidad que pone en riesgo el futuro de nuestro planeta. Los desastres naturales, que cada vez son más frecuentes y más extremos, impactan fuertemente en muchas personas generando consecuencias psicológicas. Esto es lo que se conoce como ecoansiedad.

En esta nota, te contamos qué es, cuáles son los factores que la desencadenan, las señales de alerta, los principales síntomas y cómo pasar de la preocupación y angustia a la acción.

¿Qué es la ecoansiedad?

La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) la define como un miedo persistente a un desastre ambiental, generado por la percepción del impacto irreversible del cambio climático y la inquietud por el futuro personal y de las próximas generaciones.

La ecoansiedad no nos afecta a todos por igual. Generalmente, impacta con mayor intensidad a las personas que están más informadas y muy comprometidas con el cuidado del ambiente. La sensación de angustia, miedo y palpitaciones son algunos de los síntomas que pueden desencadenar ataques de pánico, estrés y problemas de sueño, entre otros. En casos más avanzados, la ecoansiedad puede causar una sensación de asfixia o incluso depresión. En estos casos, es común que las personas experimenten un profundo sentimiento de culpa por el estado del planeta, y se intensifica en quienes tienen hijos, al reflexionar sobre el futuro que les espera.

Una vez detectada, ¿cómo podés gestionarla?

  1. Infórmate de manera crítica y objetiva. Buscá fuentes confiables y evitá el alarmismo innecesario.
  2. Evitá la sobreinformación, puede aumentar la ansiedad.
  3. Conectá con la naturaleza. Pasa tiempo al aire libre para sentirte más conectado con el entorno y reducir la ansiedad.
  4. Apoyá un estilo de vida sostenible. Aplicá las 3R, reducí el consumo de plásticos, consumí productos locales y de temporada, e incorporá la movilidad sostenible entre tantos otros hábitos sustentables que podés sumar a tu día.
  5. Participá en actividades grupales como por ejemplo. plantación de árboles y limpieza de espacios públicos.
  6. Buscá apoyo en la comunidad. Unite a grupos que comparten tus preocupaciones ambientales para apoyarse mutuamente.
  7. Seteate siempre en positivo. Centrá tu atención en lo que podés hacer para marcar la diferencia, en lugar de angustiarte u obsesionarte con los problemas.
  8. Practicá la regulación emocional. Meditá, práctica yoga u otras técnicas de relajación para manejar el estrés y la ansiedad.
  9. Visualizá el presente. En lugar de preocuparte por el futuro, disfrutá el presente y celebrá los logros de hoy.
  10. Buscá ayuda profesional. Si sentís que la ecoansiedad está afectando tu vida diaria, considerá pedir ayuda a un profesional de la salud mental.

No se trata de ignorar la realidad de la crisis climática. Sin embargo, asumir el desafío de defender lo que nos importa es, en esencia, cuidar de nosotros mismos y los que nos rodean. La “esperanza extrema” o el también llamado “optimismo climático” nos permite transformar la ecoansiedad en acción.