En muchas celebraciones, desde cumpleaños hasta eventos masivos, se ha popularizado la suelta de globos como símbolo de alegría u homenaje. Sin embargo, detrás de esta costumbre aparentemente inocente se esconde un grave problema ambiental que pocas veces se considera: los globos no desaparecen en el cielo, sino que terminan contaminando nuestros océanos, ríos y suelos, poniendo en riesgo la vida de innumerables animales y la salud de los ecosistemas.
¿Qué sucede realmente con los globos que soltamos?
Cuando un globo es liberado al aire, asciende hasta alcanzar alturas de hasta 10 kilómetros, donde la presión atmosférica hace que se desinfle o estalle en fragmentos. Estos restos caen a la tierra o al mar, a veces a miles de kilómetros del lugar original. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los globos están entre los 10 residuos recreativos más comunes encontrados en las costas.
Los globos de látex, aunque muchas veces se cree que son biodegradables, pueden tardar más de 450 años en descomponerse completamente. Por su parte, los globos metálicos o de mylar, fabricados con polímeros plásticos resistentes, permanecen intactos durante décadas en el ambiente. En ambos casos, sus restos contaminan el agua, el suelo y amenazan la biodiversidad.
El impacto en la vida marina y terrestre
Los fragmentos de globos y las cintas que los acompañan representan un peligro mortal para la fauna. En el mar, tortugas, peces, delfines y aves marinas confunden estos restos con alimento, especialmente con medusas, que son parte natural de su dieta. Al ingerirlos, los animales sufren bloqueos en el tracto digestivo que les impiden alimentarse, provocando una muerte lenta y dolorosa.
Además, las cintas e hilos pueden enredar a aves y otros animales, causando heridas, estrangulamientos o atrapamientos que terminan en la muerte. La Universidad de Tasmania ha señalado que los globos son la principal causa de mortalidad por ingestión de residuos en aves marinas, siendo 32 veces más letales que otros plásticos duros.
En tierra, los globos y sus restos también afectan a la fauna local, enredándose en árboles, cables eléctricos y caminos, y contaminando áreas naturales donde la vida silvestre puede verse gravemente afectada.
Alternativas responsables para celebrar
La buena noticia es que podemos seguir celebrando sin dañar el planeta. Existen múltiples opciones creativas y sostenibles para reemplazar la suelta de globos:
- Burbujas de jabón: divertidas, seguras y completamente biodegradables.
- Decoraciones con papel reciclado o biodegradable: guirnaldas, pompones y flores que pueden reutilizarse.
- Globos de caucho natural atados y reutilizados: si se usan globos, que sean de látex natural, inflados con aire y siempre sujetos para evitar su liberación.
- Semillas para plantar: regalar pequeñas macetas o bolsas con semillas para que los invitados planten vida en lugar de basura.
- Luz y sonido: shows de luces LED, música y otras experiencias sensoriales que no generan residuos.
El compromiso de Exing con el medio ambiente
En Exing, tenemos muy presente que cada evento es una oportunidad para cuidar nuestro entorno. Por eso, seleccionamos cuidadosamente materiales y decoraciones que sean amigables con el ambiente, evitando productos que puedan generar contaminación o daño a la fauna. Nuestra meta es que la alegría de la celebración no tenga un costo oculto para el planeta.
Invitamos a todos a reflexionar antes de soltar un globo y a optar por alternativas que respeten la vida. La verdadera fiesta es aquella que deja recuerdos felices, no residuos dañinos. Porque los globos no van al cielo, terminan en nuestro mar y tierra, y juntos podemos cambiar esa historia.


