En un mundo que nos enfrenta a desafíos ambientales y sociales cada vez más urgentes, el rol de las empresas ha dejado de ser únicamente la generación de beneficios económicos. La mirada, necesariamente, ha comenzado a cambiar. Ya no basta con ser eficientes o competitivos; hoy, la verdadera evolución radica en la transición de un modelo de pensamiento antropocéntrico a uno biocéntrico.

Para entender este cambio, es fundamental definir ambos conceptos. El antropocentrismo es una visión del mundo centrada en el ser humano, donde se considera que nuestra especie es la única poseedora de valor moral y que la naturaleza existe exclusivamente para satisfacer nuestras necesidades e intereses. Desde esta perspectiva, el egocentrismo empresarial -la priorización del beneficio propio sin considerar el entorno- es una consecuencia directa de este pensamiento.

Por el contrario, el biocentrismo nos invita a una visión mucho más amplia: aquella que considera que todos los seres vivos y sus ecosistemas tienen un valor propio, independientemente de su utilidad para los humanos. Es una perspectiva que coloca a la vida en el centro de nuestra toma de decisiones y reconoce que nuestra salud y bienestar están intrínsecamente ligados a la salud de todo el sistema natural del que formamos parte. De esta visión nace el ecocentrismo, que busca equilibrar las necesidades humanas con las del planeta.

Este cambio de paradigma es el que hemos adoptado en Exing. Comprendimos que no podíamos operar como un ente aislado. Nuestro éxito está directamente conectado con la salud del planeta que nos provee de recursos y de la comunidad en la que operamos. Y esta reflexión nos llevó a tomar decisiones concretas.

El biocentrismo, para nosotros, no se limita a acciones tangibles. Se consolida como un pilar de nuestra gestión a través de compromisos estratégicos, como nuestra reciente adhesión al Pacto Global de las Naciones Unidas. Al presentar nuestra primera Comunicación de Progreso (CoP), formalizamos nuestra responsabilidad de reportar anualmente nuestros avances en los Diez Principios universales, que incluyen, de forma central, la protección del medio ambiente. Este documento no es solo un reporte, es una hoja de ruta que nos permitió establecer una línea de base, identificar oportunidades de mejora y asumir metas concretas para los próximos años, alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Este proceso nos ha demostrado que el biocentrismo no es una meta final, sino un camino de mejora continua. En Exing, entendemos que la sustentabilidad no puede ser un área aislada; debe ser el núcleo de nuestra gestión, transversal a todas nuestras operaciones y la forma en que proyectamos nuestro negocio hacia el futuro.

Así, nuestra visión estratégica se fundamenta en la idea de que un negocio exitoso y un planeta sano no son objetivos excluyentes. Al contrario, son dos caras de la misma moneda. Creemos firmemente que el liderazgo empresarial del siglo XXI se medirá por nuestra capacidad de asumir esta responsabilidad y de construir, desde nuestro lugar, un futuro que sea sostenible para todos.