“Si los árboles pudieran hablar, ¿qué nos dirían?” del escritor estadounidense, Richard Powers, es un tributo a la interconexión ecológica y humana.
Esta novela, ganadora del Premio Pulitzer 2019 y finalista del Premio Man Booker 2018, explora las relaciones entre los seres humanos y los bosques, entrelazando historias personales con reflexiones ambientales. A través de nueve personajes cuyas vidas convergen en torno a un roble centenario, Powers construye una narrativa que desafía la separación entre naturaleza y cultura.
La obra se desarrolla mediante múltiples perspectivas: desde Nicholas Hoel, fotógrafo que documenta la decadencia de un bosque familiar, hasta Dorothy Cazaly, activista que lucha contra la tala de árboles. Cada historia revela cómo los árboles funcionan como testigos silenciosos de la historia humana, acumulando memorias que trascienden generaciones.
Publicada en 2018, se desarrolla en múltiples épocas históricas, desde la Guerra de Secesión hasta el movimiento Occupy Wall Street (2011), aunque su publicación coincidió con un momento de creciente conciencia climática. Los temas centrales que aborda el autor son:
- Conexión ecológica: los árboles simbolizan redes de vida interdependientes. Nos interpela sobre la explotación ambiental y la desconexión moderna.
- Memoria colectiva: los personajes descubren que los bosques guardan historias de resistencia, amor y pérdida, como el roble que sobrevive a guerras y desastres.
- Activismo y esperanza: la novela celebra la lucha por preservar los ecosistemas, aunque reconoce la complejidad de los conflictos entre desarrollo y conservación.
Powers explora las tensiones entre ciencia y humanidad y fusiona en este libro prosa lírica con rigor científico, integrando datos botánicos y mitos forestales. Esta obra ha sido elogiada por su capacidad para humanizar la naturaleza sin caer en el antropocentrismo, ofreciendo una visión holística del mundo natural.
La novela resuena como un llamado a la acción, invitando a replantearnos nuestra relación con los bosques no como recursos, sino como seres con agencia narrativa propia. Su éxito refleja un renovado interés global por la literatura ambiental.
Con más de 500 páginas, esta obra maestra nos interpela y desafía a escuchar los “clamores” de los bosques, recordando que su supervivencia está ligada a la nuestra.
Leelo, ¡inspirate!


