En Exing, estamos convencidos de que la moda sostenible no solo es una oportunidad para cuidar el planeta, sino también para cuidarnos a nosotros mismos. Cada vez que elegimos prendas responsables, reducimos el derroche de agua y las emisiones contaminantes, pero también protegemos nuestra salud y bienestar. La moda convencional, dominada por fibras sintéticas y microplásticos, puede afectar directamente nuestra salud, además de liberar partículas contaminantes en cada lavado o descarte.

Adoptar la moda sustentable es un acto de responsabilidad mutua: al proteger el entorno, nos estamos protegiendo también a nosotros y a las generaciones futuras. Por eso, en este espacio queremos compartir por qué la moda sostenible es necesaria para sanar un planeta herido y, al mismo tiempo, para construir una vida más saludable y consciente para todos.

El costo real de la moda

Detrás de cada prenda que usamos hay una huella ambiental difícil de ignorar. Para producir una sola remera de algodón se requieren 2.700 litros de agua, el equivalente a lo que una persona bebe durante dos años y medio. Y un jean demanda ¡7.400 litros! La industria de la moda utiliza 1,5 billones de litros de agua al año y es responsable del 20% del desperdicio global de este recurso vital. Además, el tratamiento y acabado de las telas es la segunda fuente de contaminación de aguas a nivel mundial.

El impacto no termina ahí: la industria textil es responsable de entre el 2% y el 8% de las emisiones mundiales de carbono, y los textiles ya representan el 9% de los microplásticos que llegan a los océanos cada año. La fabricación de un solo par de zapatos puede generar 23,3 kg de dióxido de carbono, y una tercera parte del cuero usado proviene de áreas deforestadas del Amazonas. Esto se debe a la expansión de la ganadería, necesaria para su producción.

Microplásticos y salud: un riesgo invisible

Muchas prendas de la moda rápida están confeccionadas con fibras sintéticas como poliéster, acrílico o nailon. Estas fibras contienen microplásticos que, al estar en contacto directo con nuestra piel, pueden generar irritaciones o alergias, y cuya exposición prolongada aún está siendo estudiada por sus posibles efectos en la salud humana. Pero el problema va más allá: cada vez que lavamos estas prendas, millas de microfibras plásticas se desprenden y terminan en los sistemas de aguas residuales, llegando finalmente a ríos y océanos. Se estima que el lavado de textiles sintéticos es responsable de un 35% de los microplásticos presentes en el mar. Estas partículas no solo contaminan el ambiente, sino que también ingresan en la cadena alimentaria, afectando la biodiversidad y, potencialmente, nuestra propia salud.

Moda rápida: un modelo insostenible

La moda rápida o fast fashion ha impuesto un ritmo de consumo desenfrenado. En Europa, cada persona compra un 40% más de ropa que en 1996 y desecha 11 kg de textiles al año. Este modelo promueve la compra impulsiva y el descarte prematuro, generando montañas de residuos textiles que terminan en vertederos o incineradoras.

A nivel social, la presión por reducir costos ha llevado a condiciones laborales precarias de contratación en muchas partes del mundo. La moda sostenible, en cambio, defiende la dignidad de quienes producen nuestras prendas y apuesta por materiales y procesos respetuosos con el entorno y las personas.

La moda sostenible: una respuesta urgente

La moda sostenible propone un cambio profundo: producir menos, pero mejor; elegir materiales orgánicos, reciclados o de bajo impacto; priorizar la producción local y artesanal; y prendas pensadas para durar y ser circulares. El algodón, por ejemplo, solo puede considerarse sostenible si proviene de cultivos ecológicos y se procesa con métodos mecánicos en lugar de productos químicos, reduciendo así el consumo de agua y la contaminación del suelo.

El paradigma de la economía circular es fundamental: reducir, reutilizar y reciclar son pilares que nos invitan a repensar la forma en que nos vestimos. Hacer durar nuestras prendas, elegir ropa de segunda mano o vintage, organizar intercambios y apoyar marcas con políticas sustentables son acciones concretas que todos podemos adoptar.

En Exing, asumimos este desafío y te invitamos a sumarte. Porque la moda puede y debe ser parte de la solución.