El plogging –término que fusiona jogging (correr) y plocka upp (recoger en sueco)– es una tendencia global que transforma el ejercicio en un acto de cuidado ambiental. Esta práctica, que consiste en recoger residuos mientras se camina o trota, no solo fortalece el cuerpo, sino que genera un impacto tangible en la limpieza de espacios públicos. En empresas como la nuestra, Exing -que incentiva esta actividad con programas de recompensas- hasta en comunidades locales, el plogging se consolida como una herramienta para promover hábitos saludables y conciencia ecológica.
Beneficios para la salud. Más que una caminata
El plogging es un ejercicio integral que combina caminata activa con movimientos funcionales como agacharse y estirarse para recolectar residuos, potenciando beneficios físicos y mentales:
- Quema hasta un 20% más de calorías que una caminata regular por la incorporación de sentadillas y flexiones.
- Fortalece músculos y articulaciones al trabajar grupos musculares diversos, desde piernas hasta brazos y core.
- Reduce el estrés y mejora el ánimo gracias a la liberación de endorfinas y la conexión con entornos naturales.
- Promueve la salud cardiovascular al mantener una frecuencia cardíaca constante, reduciendo riesgos de enfermedades crónicas.
Además, el contacto con la naturaleza durante la actividad -recomendada al mediodía para revitalizar la rutina diaria- potencia la creatividad y la claridad mental.
Impacto ambiental: pequeños gestos, grandes cambios
Cada residuo cuenta. El plogging convierte la recolección de basura en un acto colectivo:
- Reduce la contaminación de suelos y cursos de agua, previniendo daños a flora y fauna.
- Educa en la separación de residuos, fomentando el reciclaje y la economía circular.
- Visibiliza el problema de los desechos, inspirando a más personas a sumarse a la causa. Un ejemplo: si 50 colaboradores recogen 1 kg de basura cada uno durante una caminata semanal, en un mes se retiran 200 kg de residuos de espacios públicos.
Incentivos que motivan el cambio
Muchas empresas han integrado el plogging en su cultura corporativa a través de un programa de metas y premios:
- Desafíos semanales: los colaboradores que sumen horas de caminata al mediodía-combinando ejercicio y recolección- recibirán viernes de retiro anticipado al cumplir objetivos.
- Premios ecológicos: desde kits de compostaje hasta bonos para huertas urbanas, las recompensas refuerzan el compromiso ambiental.
- Impacto medible: cada participante registra residuos recolectados, traduciendo su esfuerzo en datos concretos para reportes de sostenibilidad.
Esta iniciativa no solo fomenta la actividad física -clave para contrarrestar el sedentarismo laboral-, sino que construye un sentido de comunidad alrededor de metas compartidas.
Cómo implementar plogging en tu rutina. Pasos para empezar
- Equipamiento básico: guantes reutilizables, bolsa de tela y calzado cómodo.
- Planificación: elegir rutas seguras (parques, plazas) y horarios como el mediodía para aprovechar la luz solar.
- Separación de residuos: clasificar plásticos, vidrios y orgánicos para facilitar el reciclaje.
- Comunidad: sumar familiares, amigos o compañeros de trabajo para multiplicar el impacto.
Un legado para las futuras generaciones
El plogging demuestra que cuidar el planeta y la salud pueden ir de la mano. Al adoptar esta práctica, las personas no solo mejoran su condición física, sino que se convierten en agentes activos de cambio ambiental. Iniciativas como esta revelan cómo las empresas pueden liderar esta transformación, integrando sostenibilidad y bienestar en su ADN.
¿El resultado? Menos residuos en las calles, más conciencia colectiva y una vida más saludable.


