El aceite usado es un residuo muy común pero altamente contaminante si no lo desechás correctamente. Tirar el aceite usado en la pileta de la cocina o en el inodoro puede parecer una acción insignificante que dura apenas unos segundos, pero sus consecuencias son devastadoras y duraderas. Este simple gesto puede tener efectos muy dañinos para el ambiente y nuestra salud.

¿Por qué es importante gestionar el aceite usado?

Impacto ambiental

  • Un solo litro de aceite usado puede contaminar hasta 1.000 litros de agua potable, afectando ecosistemas acuáticos y terrestres.
  • En el suelo, el aceite crea una capa impermeable que afecta la fertilidad y la capacidad de retener nutrientes, además de liberar gases como metano y dióxido de carbono que contribuyen al cambio climático.
  • Si se vierte en desagües, puede obstruir tuberías y encarecer el tratamiento de aguas residuales.

Riesgos para la salud

  • Contiene metales pesados y químicos tóxicos que pueden filtrarse al agua subterránea o ingresar a la cadena alimentaria, afectando tanto a humanos como a animales.

Sin embargo, hay una forma de revertir este escenario negativo. Al separar el aceite usado adecuadamente en su origen y tratarlo de manera responsable, podemos reintroducirlo en el ciclo productivo. Esto significa que el aceite reciclado puede transformarse en biocarburantes, jabones, velas, y otros productos químicos como ceras y barnices. Al hacerlo, reducimos el consumo de recursos naturales y minimizamos el impacto ambiental.

Desechalo correctamente

  1. Dejá enfriar el aceite y almacenalo en un contenedor adecuado.
  2. Llevalo a un punto de recolección. Muchas ciudades tienen lugares específicos para depositar aceite usado.
  3. Fomentá el reciclaje. Apoyá iniciativas que promuevan su transformación en productos útiles.

Con estos simples pasos estás contribuyendo desde tu hogar evitando contaminar el ambiente. Pero además, ¿sabías que con el aceite usado podés fabricar velas y jabones?

Desarrollá tu creatividad, ¡animate!